Reparaciones de cerrajería: varios consejos

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Debes saber que no siempre que te surja un problema con alguna puerta o cerradura debes llamar a un cerrajero a domicilio. En ocasiones se trata de pequeños trabajos que puedes solucionar tú mimos con un poco de habilidad y las herramientas de cerrajería que tienes en casa. Vamos a ver ahora algunos de esos trabajos para los que no necesitas un cerrajero.

La cerradura de la puerta, traba pero no cierra

Cuando un pestillo de la puerta no hace clic en su posición, por lo general es porque el pestillo y la placa están fuera de alineación. En este caso, lo que hay que hacer es apretar bien los tornillos de la bisagra para intentar que si la puerta se ha descolgado ésta vuelva a su posición origina. A continuación, intenta ajustar la placa aflojando los tornillos y cambiando de posición un poco.

Pero te en cuenta que a veces basta con hacer un poco de fuerza en la placa para que el pestillo vuelva a entrar en ellas sin dificultad.

Arreglar una puerta pegada

Un pestillo se puede atascar dentro del hueco que lo recibe por muchas razones y la mayoría de las veces se puede arreglar fácilmente. Igual que en el caso anterior, comprueba que la puerta no está descolgada y es así procede a apretar los tornillos de las bisagras. Ten en cuenta que si la puerta está descolgada el cerrojo hace demasiada presión hacia el interior y no vuelve a abrir.

También puede ocurrir que el perno de la cerradura tenga algo atascado eso puede hacer que la puerta no se abra. Obsérvalo y si es así saca el objeto.

No olvides que cuando un pestillo no funciona bien por lo general es culpar de que la puerta se ha desalineado, no de la cerradura. Tenlo muy en cuenta antes de empezar a desarmar la cerradura porque en la mayoría de las ocasiones el problemas no está en ella.

Arreglar un cerrojo atascado

Puede ocurrir que el perno no encuentre su lugar en la placa. En este caso hay que mirar que la placa sea segura y que se encuentra en una alineación razonable con el perno. Si no es así puedes modificar los bordes de la placa un poco.

Si esto no funciona, está necesario desmontar todo y verificar que no hay nada que impida el paso del perno, muchas veces pequeños trozos de madera de la puerta o un tornillo desalineado por los golpes hacen que se trabe el cerrojo.

cerrajeria de seguridad

Sacar una llave partida

Sacar una llave partida del interior de un bombín no es complicado, normalmente al atascarse la llave cede sin ningún problema, pero en ocasiones puede pasar que se termine rompiendo. Si esto ocurre y te quedas con la mitad en la mano tendrás que sacar la parte que se ha quedado dentro para poder seguir utilizando la cerradura.

Antes de comenzar el trabajo de extraer la llave hay que tener a mano todas las herramientas necesarias, entre ellas un lubricante en aerosol, un objeto largo y metálico que quepa dentro de la cerradura y tenga forma de ganzúa y un par de alicates de punta fina.

En primer tienes que asegurarte de que el bombín de la cerradura está en la posición en la que la llave podría ser extraída. Si no es así deberás girarlo con la ayuda de un alicate.

Aplica el lubricante en la cerradura, esto permitirá que la llave pueda salir de forma suave. Pero no apliques demasiado, solo lo necesario para que haya poca fricción entre la llave y la cerradura y poder deslizarla hacia fuera.

El objeto largo que debes tener para ayudarte deberá tener la longitud necesaria para engancharse bien en las ranuras de la llave, debe además ser lo suficientemente fino como para que quepa dentro de la cerradura y poder engancharlo en las ranuras de la llave para tirar de ella.

Seguramente tengas que tener paciencia, si las clavijas de la cerradura están sujetando la llave tendrás que hacer algo de fuerza, lo más aconsejable es que hagas varios intentos, al primero seguro que la llave no sale. Una vez que hayas conseguido sacar una pequeña parte de lo llave podrás emplear los alicates de punta fina y listo, problema resuelto.

Reparar el pomo de una puerta

Los pomos y la manivelas de las puertas son delos elementos de cerrajería que más sufren. A veces por un uso excesivo o por golpes y portazos se pueden estropear, aunque lo más común es que tan solo se aflojen. En ese caso bastará con apretar los tornillos, aunque puede ocurrir que se hayan pasado de rosca, en ese caso habrá que rellenar los agujeros de cada tornillo con adhesivo de montaje y unas cuantas astillas de madera. Después de que se haya secado habrá que volver a poner el pomo y poner los tornillos que agarrarán en un nuevo agujero de manera mucho más firme.

Además debes tener en cuenta que la calidad de una cerradura no depende solamente del buen funcionamiento del mecanismo; también influyen su aspecto decorativo y la funcionalidad de sus accesorios. Así que, si la manilla de tu cerradura no te convence, o quieres dar un toque distinto a tu casa anímate y cámbiala tú mismo. Ya has visto que ni es difícil ni lleva mucho tiempo.

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